Cada mañana en Vrindavan, Krishna reunia a sus amigos llamándolos con el rosonante sonido de su cuerno de bufalo. Todos eran muy queridos para él, y él era el mas querido para ellos. Habian cientos y cientos de pastorcitos quienes cuidavan a miles de terneros. Cada niño tenia una bara de pastoreo, una flauta, un cuerno de bufalo y una bolsa con alimentos para el camino.

Unos se decoraba con plumas y hojas, otros con ramas y flores silvestres y otros con arcilla roja que encontraban en el bosque. Siempre felices, los niños hacian diferentes juegos. Algunas veces Gopal iba solo a contemplar la belleza del campo. Los niños detrás, competian para alcanzarlo primero. Uno decia: "Voy a alcanzarlo primero!", y salia corriendo, mientras otro decia: "No, yo llegaré primero!"