En la magnifica montaña de Kailash, la cual siempre esta cubierta de nieve, reside el señor Shiva junto a su fiel y bella esposa Parvati. Sin darle al frío importancia alguna, él medita constantemente en las dulces lilas de Krishna.

Pero un buen día, hace mucho tiempo atras, el señor Shiva interrumpió su meditación suspirando con un aire de nostalgia y anhelo. “¿Que tienes?” le pregunto Parvati. “Oh, mi querida Parvati, justo ahora esta nuestro Señor Krishna, en su forma mas dulce como pastorsito de vacas en Vrindavan manifestando sus maravillosos pasatiempos.”