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Una vez dos ladrones vieron a Nimai jugando afuera y para robar sus joyas de oro lo atrajeron fuera de la casa dándole dulces y hablando con palabras agradables; entonces El subió a sus hombros y fue de paseo con ellos. Pensando en el oro los ladrones
se sentían entusiasmados; disfrutando su paseo, Nimai se divertía.
Él entonces engaño a los ladrones al llevarlos de nuevo
a Su casa; desconcertados y asustados, se sintieron muy confundidos. |