A las orillas del Ganges las muchachas adoraban al señor Shiva, para recibir por su gracia un buen esposo a cambio. De las ofrendas de Shiva el Señor se apoderaba; "Denlas a Mi!" así El bromeaba. "El señor Shiva es mi sirviente, como todos los semidioses! Adórenme y todo deseo conseguirán!"

Algunas de las muchachas empezaron a protestar, pero Nimai les supo asegurar, "Serán bendecidas con buenos esposos, hijos y toda felicidad. Solo denme su ofrenda y ya verán lo que recibirán!"

Continua...
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