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Cuando finalmente se acercó a la cueva en donde vivía el santo fragmut percibió la dulzura del lugar y lo vio apaciblemente contemplando al infinito dentro de sí mismo. Fragmut se acercó y se arrodilló con gran respeto. El sabio al verlo le sonrío y le dijo: "Ven acércate, que te ha traído por estos lugares?"
Fragmut: "Maestro, tengo un pregunta, he escuchado que usted es el único que puede responderla. Por favor dígame como puedo alcanzar felicidad y amor eterno?"
Sonriendo el sabio le dijo: "Hijo, esa es una pregunta muy importante, la más importante de todas. Y ya te la voy a responder." Mientras el sabio cerraba sus ojos en meditación Fragmut esperó un largo tiempo hasta que llego el atardecer y el santo abrió sus ojos y le dijo:
“Sal mañana temprano en la mañana y a un día de distancia caminando desde aquí, encontrarás un pequeño pueblo hacia el oeste. Ve allí y contempla todo lo que ocurre atentamente, así como todo lo que te ocurra en el camino. Esta noche todavía quédate aquí y descansa conmigo en esta cueva. Cocinare una buena sopa de hierbas para tí.” |
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