Hiranyakasipu, el rey de los demonios quería conquistar el universo. Ya había vencido a los semidioses, solo le faltaba derrotar a Visnu, Dios mismo.
Narada Muni, le aconcejó que para vencerlo, deberia primero tener un cuerpo indestructible e inmortal el cual obtendria al hacer austeridades y complacer a Brahma, el creador.
Deseando inmortalidad, Hiranyakasipu, subió a los Himalayas. Concentrando todas sus energias, estiro sus brazos hacia arriba, parado sobre los dedos de sus pies, invocando a Brahma una y otra vez, durante 100 años.