Un día, Hiranyakasipu puso a Prahlada en su regazo y con afecto le preguntó: “Mi querido hijo, cual es la mejor lección que has aprendido en la escuela? Prahlada le respondió: “Que no somos el cuerpo pero almas eternas, y todos debemos amar y servir a Krishna.

”Enfurecido, Hiranyakasipu dijo: “Las palabras del enemigo han dañado a este niño! Llevenselo de mi precencia y saquenle esto de su cabeza. El debe entender que Krishna es nuestro enemigo y yo soy el Ser Supremo!”

 
 
 
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