Lo que no sabía la ardilla es que la tortuga no era una tortuga común y ella la había servido sin saber que era un representante del Señor, simplemente motivada por compasión al el prójimo.

Hagamos el bien sin mirar a quién y cuando menos lo esperes, estarás con Él, El Señor Supremo, a quien todos queremos volver.

 

Escrito Por:
Kakudmini Vijayi Devi Dasi
Vrindarou@hotmail.com
Para la complacencia de todos los niños del mundo
(Para descargar la historia en formato Power Point =)