Hanuman vólo de vuelta donde el príncipe Rama, para contarle todo lo que estaba pasando.
Todo lo que me dices suena muy interesante
-dijo Rama- pero, ¿cómo se supone que
rescataremos a Sita? No te preocupes -dijo Hanuman- Yo tengo todo un ejército de monos y juntos te ayudaremos a rescatar a Sita.
Entonces, emprendieron la marcha hacia el sur de India, cuando de pronto, en el camino, se encontraron con un gran océano.
¿Cómo cruzaremos? -preguntó Rama preocupado- Mis monos construirán un puente de piedras para que tú puedas cruzar.-respondió Hanuman- Y así, usando grandes rocas y árboles, Hanuman y sus monos construyeron un gran puente. Hanuman cargó a Rama en sus hombros para cruzar el mar hacia Lanka. Mientras tanto Ravana, que había enviado a su hijo, liderando el ejército de demonios, esperaban atentos y listos para la batalla.

Hanuman y Rama cruzando el gran oceano

LA GRAN BATALLA

¡La batalla fue tremendamente feroz!, los horribles y repugnantes demonios, disparaban lanzas venenosas y flechas con serpientes, Rama luchó valientemente, mientras Hanuman, desde lo alto de una montaña lanzaba rocas hacia los terribles demonios. De pronto el Rey Ravana, con sus veinte brazos entró en la batalla, cortando, empujando y cercando como un gran remolino y cada vez que una de las flechas de Rama, golpeaba una de las cabezas de Ravana inmediatamente ¡salía otra cabeza reemplazándola! Los demonios se acercaban cada vez más, a atacar el ejército de Rama.
Esto no está nada bien -dijo Rama a Hanuman- ¿Cómo rescataremos a Sita ahora?
¡Hah! -se burlaba Ravana- ¡Tontos! ¡Son un par de tontos! ¡Nunca tendrán a Sita de vuelta, porque nosotros ganaremos la batalla!

El ejercito de monos peleando contra los demonios