Al llegar al lugar sagrado, Parvati recibió la gracia de entrar a la arena en donde se haria la danza del Rasa. Pero cuando Shiva quiso entrar, fue detenido por Vrinda Devi, quien le dijo: “Mi querido señor Shiva, con gran dolor en el corazón, tengo que decirte que en tu forma masculina no puedes estar en la danza del rasa. Aparte de Krishna, a todo hombre se le es negado la entrada a la mas sagrada de las danzas.”


Al escuchar esto, miró al suelo, y triste se fue a sentarse a la rivera del Brahmakunda. El señor Shiva estaba muy decepcionado al ver que se le había negado la entrada a la danza del Rasa, la cual ansiaba con tanto anhelo.