Pensativo, el señor Shiva se decia a sí mismo: “He podido estar en todos los pasatiempos de mi Señor, pero aquí se me a negado. ¿Como es posible? ¿De que me vale ser un semidios? ¿De que valen mis habilidades y conocimiento? Nada de eso es de valor alguno aqui en Vraja. Ni siquiera Laksmi, Brahma ni Indra tienen lugar aquí. ¿Como fui a pensar que yo seria la excepión?

¡Oh, afortunadas Gopis! ¿Como podría ser una de ustedes? Al no poder estar en la danza del Rasa, siento que mi vida no tiene sentido. ¡Oh, mi Señor, por favor no te olvides de mí!”