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Grandes lagrimas algunas veces
llenaban los ojos de Nimai, pero una sola cosa podía parar sus
sollozos y suspiros- Desde ese entonces cuando el pequeño Nimai empezaba a llorar, las señoras ya sabían hacerlo alegrar. "Hare Krishna, Hare Rama", ellas empezaban a cantar; Nimai entonces les sonreía sin parar. |