Al encontrar al demonio, se dio cuenta que de él, casi solo quedaba el esqueleto. Los Gusanos habian comido la carne de su cuerpo y las hormigas habían construido un hormiguero a su alrededor.

Al verlo, Brahma, roceó agua de su Kamandalu (pote) sobre el demonio y este recobró su juventud y fuerza. Brahma le preguntó: "Hiranyakasipu, rey de los demonios, para tus austeridades y dime que es lo que deseas…"

Hiranyakasipu dijo: “Dame un cuerpo inmortal!”

 
 
 
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