“Te puedo conceder todo menos eso, pues nisiquiera yo soy inmortal.” - dijo Brahma.

Hiranyakasipu le dijo: “Entonces dame la bendición, de que ningún hombre o animal, demonio o semidios, o serpiente de los planetas inferiores, ni ningún ser que hayas creado me pueda matar, ni por ninguna arma, ni adentro ni afuera, ni arriba ni abajo, dame también todos los poderes misticos. Este es mi deseo…”

Brama respondió: “Oh rey de los demonios, apesar de que estos poderes son muy dificiles de obtener, te son concedidos.” Con estas palabras Brahma se retiró en su cisne.

 

 
 
 
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