Cumpliando la promesa, Narasimha puso al demonio sobre sus piernas, ni arriba ni abajo. No era ni de dia ni de noche pero en el atardecer. Ni adentro ni afuera, justo en la entrada a la sala de asambleas. En ese momento el Señor abrio el vientre con sus uñas sacando las viceras del demonio.Pronto Hiranyakasipu estaba muerto.

 
 
 
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