EL RAPTO DE LA PRINCESA SITA

Al otro extremo del bosque, vivía un apuesto príncipe, llamado Rama, y su bella e inteligente esposa, la princesa Sita.  Las noticias acerca de su belleza se difundían a todo lo largo y ancho del territorio. Al sur de la India, en una isla llamada Lanka, vivía un malvado y envidioso demonio, que tenía diez cabezas y veinte brazos, su nombre era Ravana.

Yo haré que Sita se case conmigo -alardeaba Ravana- ¡así tenga que robármela! Ravana envió a sus malvados demonios disfrazados como venados dorados, para distraer al príncipe Rama y así hacer que éste partiera hacia el bosque de cazería tras los venados alejándose de casa.

Rama Matando a los demonios enviados por Rama

Tan pronto como Rama se fue, Ravana fue en busca de Sita y con un aterrador ¡R-O-A-R-R-R! atrapó a Sita con sus veinte brazos.  Su malvado plan era volver a Lanka y mantener a Sita prisionera hasta que ella accediera a casarse con él. Pero Sita, al momento de ser capturada,  se las arregló para quitarse las joyas que tenía puestas tan rápido como pudo y las lanzó hacia el suelo, mientras volaba por los aires atrapada en los brazos de Ravana.

Espero, realmente espero, que alguien encuentre estas joyas y se las de a mi esposo Rama -Penso Sita-. Afortunadamente, las joyas cayeron justo donde estaban Hanuman y Sugriva.

¡Los dioses deben estar enviándonos regalos!
-dijo Hanuman- ¿De quién serán estas joyas? -se preguntó Sugriva-.
Y así los dos amigos se internaron en el bosque para resolver el misterio.

Ravana volando por los cielos con Sita